Soñé un tranquilo lago taciturno,
con rojo incauto, por el sol poniente,
y cual espejo de esplendor del mundo,
te dice todo lo que el mundo siente.
Luego mi mano se empañó de anhelo,
pues descansaba sobre piel sonriente,
de tu mejilla que abnegando el mundo,
dormía eterna sobre mi frío vientre.
Mi cara en ruego, sórdida, impaciente…,
por los aromas de un tranquilo sueño,
que de tus ojos, vasos de mi mente,
nacía tan simple, menta de embeleso.
Recorro en mano, esa arena ardiente,
de tu cabello, mi fruición compleja
y de tu piel, que blande, y miente,
el color tan bello de la miel bermeja.
Mármol intacto de color sombrío,
de tu mejilla, y de tu labio almendra.
siempre contemplo sin guardar suspiro,
luz a luz, sombra a sombra tu belleza.
Auri Solado -México-
Publicado en Suplemento de Realidades y Ficciones 48
No hay comentarios:
Publicar un comentario