Ya sólo me queda
un poco de mi angustia, un temblor
derramado
en las salpicaduras de mí mismo;
sólo un gemido
que vaga en mi noche,
en mi universo incomprensible.
Sólo, yo;
nuevo, terriblemente nuevo.
Y un dolor
más adentro de mis ojos.
Del libro El silencio se estremece de
ANTONIO ABDO
Publicado en Los Cuadernos de las Gaviotas
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