He abierto la botella,
la he abierto,
pero no he bebido
porque no tenía sed.
He cerrado la botella,
la he cerrado,
para que el líquido
siga esperando mis labios.
Puse la botella en la mesa
y me quedé mirando
su transparente cristal
donde el vino reposaba.
JOSÉ LUIS RUBIO
sábado, 26 de enero de 2013
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