Vi tus ojos, dos ríos inmensamente largos,
que inician nuevos cauces en mi paisaje interno;
de sus aguas degusto sabores dulceamargos,
su corriente me arrastra, por ellos me gobierno.
Vi tus brazos, dos ramas que vinculan y amparan,
espacio del reposo, venero de temblores;
expresan en silencio, y en tumulto preparan
esa calma segura que excluye los temores.
Vi tus senos, destino de trémulos contactos,
exhuberantes rosas en plena floración;
donde acciones de infante se transforman en actos
de madurez sedienta, de sexo y corazón.
Vi el yugo de tus muslos sobre mi cuello uncido
para labrar la tierra sedienta de cosecha;
como hábil campesino que cae desfallecido
sobre la húmeda greda que su semilla estrecha.
Y viéndome en los ríos, colgado de las ramas,
deshojando las rosas, arrastrando el arado,
sentí en mi entraña un brío que, reventando en llamas,
dejó en tu propia entraña cuanto yo soy, clavado.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Angeles-
DE FACEBOOK - 6746 - INTENCIONES PARA 2026
Hace 1 día

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