Te perdiste
en la negrura
de mis ojos. Son tus pasos
mis latidos. Roto en el vaso
está el vino. Las palabras
como anclajes
de los poemas perdidos
son fósiles que dejan ciegos
a tus cerrados oídos. Hay
en los labios abiertos
el huracán de un suspiro.
JOSÉ LUIS MARISCAL -Horcajo de Santiago (Cuenca)-
Velarde y el pregón de la feria de 1976
Hace 20 horas
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