Oh
alma gentil,
mi derrota cristaliza
la grieta móvil de tu altar.
A
veces,
un beso astillado,
a veces me recuerdas
un cadáver por encontrar,
Y
dime,
tus murmullos,
escalones epilépticos
con un hacha de cera y miedo
son la encerrona de mis días pletóricos.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
lunes, 2 de abril de 2012
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