Pañuelo para llorar
las lágrimas escondidas,
pañuelo para tapiar
la todavía fresca herida
que rezuma sin cesar.
Pañuelo donde dejar
un poema sin fronteras
como en esta larga espera
que rebosa de esperar.
JOSÉ LUIS MARISCAL-Horcajo de Santiago (Cuenca)-
sábado, 7 de abril de 2012
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