Extendiendo abatida las alas en el viento,
¡cayó, la prisionera...!
Cayó en el fondo de ella y como ciega,
¡sus ojos no brillaron...!
No vieron ni la sombra
de lo que entonces giraba en torno de ella.
Cual hoja fugitiva en el espacio,
¡ella, se refugió en ella...!
Asqueada, quiso volar muy lejos,
¡huyendo de la tierra...!,
pero ya muy cansada en el espacio, ¡quedó tensa!,
con su pico entreabierto de tristeza...,
su silueta flotando como presa, hasta que
los rapaces,¡muy feroces!, se apoderaron de ella.
Algunas de sus plumas cayeron en las aguas del mar,
que la invitaba a refrescarse en ellas y
de esa frágil ave, ¡sólo sus plumas quedan!,
meciéndose en las olas, recordando a su dueña,
suspendida en ese va y viene de marea,
como ella también siempre lo estuvo,
por encima de todas las estrellas.
El mar a veces ruge, a veces rumorea y
¡sólo quedan de ella!, del ave que
en los aires siempre lo quiso plena,
las plumas que acarician su melena,
cuando él de nuevo ruge, de nuevo rumorea
y en ese idilioi tierno se han ido fundiendo
los dos, ¡sin recomienzo!
EDILMA QUINTANA RODRÍGUEZ-Bélgica-
DE FACEBOOK - 6901 - PASITO A PASITO
Hace 1 día
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