lunes, 18 de abril de 2016

CUENTOS DEL DRAGÓN II


DISCRIMINACIONES

Después de que el mago lo hiciera aparecer: El dragón se sintió solo. Unos humanos lo discriminaron por ser diferente.
Otros, por la estética de su físico: aquello nunca reconocido de la belleza y la fealdad. Pensó: “Habría que explicarles que no constituyen el prototipo universal. O desaparecerlos.”

LA JUSTICIA DE LA LEY

El dragón chamuscó la ropa de un humano. Era de marca.
“¿Quizás le exigiría una indemnización? Seguro para pagarla lo condenarían a vender sus alas como materia prima textil.” Preguntó al mago: “¿Acaso importará a la ley que, en justicia, sin alas un dragón no sobrevive?”

PRECISIÓN TERMINOLÓGICA

“Cierto, cierto, un dragón lanza llamas...”, admitió el dragón en pleno debate televisivo. “Pero, en modo alguno un dragón es un lanzallamas. Como tampoco, tampoco el mago es un hacemagia.”

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El dragón caminó con dificultad. Al dragón su fuego nunca le había dañado, ni por dentro, ni por fuera. No obstante, ahora su prodigiosa piel de reptil exhibía numerosas quemaduras. Probó a volar. Y con cada aletazo maldijo la genuina mala calidad del muy garantizado bronceador.

Del libro Ciertas fantásticas criaturas de FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES

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