viernes, 22 de abril de 2016

BRUMAS / LA ESQUINA / DÍA DE LLUVIA


BRUMAS

Una bruma
tras la lluvia.
Tierras húmedas,
campo verde,
caminos y senderos,
se cruzan,
se enlazan,
sin nitidez,
como desdibujados
en la irrealidad
más absoluta.
!Es la vida!.
La campiña,
tras la lluvia.
La vida,
tras la vida
Que persigue
por senderos.
!Lo imposible!
sobre brumas
tras la lluvia.

LA ESQUINA

A la vuelta de la esquina,
grite tu nombre con fuerza.
Pero...ya te habías ido.
Y doblando mil esquinas,
buscando en el aire tu olor
que yo perseguía tenaz,
doblando cien mil esquinas
de separación, sin tiempo.
Cuando no se cuentan los días
pero se siente y se teje el dolor
de saberte desaparecido, ajeno,
en el torbellino de la vida...
Que pasa sin detenerse jamás.
Hasta que para de golpe...
tras una esquina cualquiera.
Y el silencio más angustioso,
se lleva para siempre tu nombre
con mi más silencioso grito.

DÍA DE LLUVIA

Me gustan los barrios
donde la gente envejece,
siempre a mi lado...
Y veo en sus expresiones,
las mías día a día.
Cambiamos todos,
lo hacemos juntos,
sin hablarnos ni mirarnos
pero nos sentimos cerca.
Esos barrios se parecen...
a los días de lluvia
en que todo se repite,
se perpetúa, se conoce.
Se nubla, llueve, sale el sol.
Y la lluvia se lleva...
lo bueno y lo malo
de ciertos barrios
en cualquier ciudad,
los días de lluvia...

BREVAS

Se recortaba la higuera
como dibujada en el cielo.
Las negras brevas colgaban,
alargadas, apetecibles...
Entre pequeñas hojillas,
muy verdes en crecimiento.
La lluvia caía muy fina
acharolando las hojas...
Que iban sumando goterones,
las de más arriba,
sobre las de más abajo.
La primavera adelantada,
dejaba su dulce miel
entre amapolas tardías
sobre los campos brillantes
de trigo muy alto y verde
donde crecía la higuera,
rompiendo la monotonía
de un paisaje siempre bello.
!Todo olía a tormenta!,
tal vez como sucedía en estío
pese a ser un día de primavera.
Las brevas ya reventaban,
dejando ver  en su interior,
algo rojo, apetecible, sensual,
afloraba desde su negrura.
Unos pájaros  muy mojados,
picoteaban alegres las brevas.
Todo olía como en verano...
pero... aún no lo era...

MARÍA LUISA HERAS VÁZQUEZ -Barcelona-

No hay comentarios:

Publicar un comentario