martes, 19 de abril de 2016

BOTTOM


Aunque la realidad sea demasiado espinosa para mi fuerte carácter, - me hallé sin embargo en casa de mi dama, como un gran pájaro gris azulado que se remontaba hacia las molduras del cielorraso y arrastraba el ala en las sombras de la noche.
Fui, al pie del dosel que sostenía sus joyas adoradas y sus obras maestras físicas, un gran oso con encías violetas y con el pelo canoso de pesar, los ojos en los cristales y las platerías de las consolas.
Todo se hizo sombra y acuario ardiente.
A la mañana -alba de junio belicosa- corrí a los campos, asno, esplendiendo y blandiendo mi queja, hasta que las Sabinas de los alrededores vinieron a arrojarse contra mi pecho.

ARTHUR RIMBAUD -Francia-
Publicado en Fuegos del Sur

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