El juramento fue mutuo
Aún recuerdo el repiquetear
de las campanas, que
anunciaban un pacto.
Fue una tarde de primavera;
la iglesia vestía de blanco,
y las aves entonaban
el ave maría.
Nuestras miradas se cruzaban,
nuestras almas se decían
cuanto se amaban.
Dos Corazones latían, como
caballos desbocados; ante
ese "Sí acepto" tan deseado.
Los espectadores, emocionados
motivados exigían ese beso;
sello de nuestro pacto de amor.
Un Suspiro, un par de anillos
dos corazones; un solo
motivo.
Hoy como Ayer,
mantener vivo el cariño.
Noelia Arreigue -México-
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