lunes, 4 de abril de 2016

LOS DÍAS DE LA IRA EN LA MADRIGUERA DE LOS RÉPROBOS


Jakie sabía que su esposo la engañaba y viajaba años atrás en la máquina del tiempo, que él inventó, para encontrarse con sus amantes. Herbert era inteligente pero descuidado, dejó marcada la fecha y el
destino del viaje: Londres, 1888, 7 de agosto, Whitechapel, junto a una lista con los nombres de sus preferidas. Ella se disfrazó de caballero interesado en el comercio carnal con las meretrices y destrozó a cada una de las mujerzuelas, como lo hacía con los pollos. No obstante, el señor Wells sospechó, por ello se dirigió a otras épocas. Fue a 1607, a Eslovaquia, pero sus enamoradas, de entre quince y veintitrés años, comenzaron a ser asesinadas. Harto, se dirigió a Los Ángeles, a 1947 y se disfrazó de mujer para pasar desapercibido. Se encontró con su amorío de turno, pero su esposa los halló rápidamente.
Jakie se encargó primero de la Dalia Negra.
El señor Wells no pudo desprenderse ni de las ropas ni del maquillaje de mujer, fue golpeado y atado, la fuerte contusión en su mandíbula le impedía hablar con claridad.
Para su mala fortuna, sus balbuceos no eran nada masculinos.
Jakie lo tiene frente a sí, desconoce que por fin ha hallado a su esposo. Él jura que no es una fémina, la engañada no le cree.
Le hará lo mismo que a la otra. Comienza por las comisuras de los labios, las corta con un cuchillo. Ríete, le dice. Ríete. Es momento de jugar. ¿Dónde está mi marido? ¿Me lo vas a decir? La víctima
nunca pudo hacerlo.
Cuando lo hubo matado, Jakie descubrió la verdad: sin saberlo se había hecho a sí misma viuda. Le dolió durante algún tiempo, aunque eventualmente se recuperó y, gracias a la máquina del tiempo (su
herencia más valiosa), ha vuelto a las andadas.

Guillermo E. Vidal (Argentina) y Carlos Enrique Saldivar (Perú)
Publicado en las revista digital Minatura 147

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