El corazón se regocija
en la chispa de la vida
de aquellos hijos
que en su alma
ella siempre defendería.
Cada paso, cada sueño
el resplandor es el camino
que con llanto y alegrías
ella limpia
para que aquellos
¡no sufran
los avatares del destino!
Comprende y entiende
que esto es una utopía
pero solo desea
que las enseñanzas no duelan
más de lo debido
donde el revoloteo
encuentre la brisa
de nuevos destinos.
Mira y observa con ternura
años que se le van de las manos
donde sus pichones
¡alzan el vuelo!
alejándose cada vez más
en busca de desconocidos horizontes.
Quedando ella
satisfecha en su esencia
ya que todo ha valido la pena.
Sandra Méndez -Guatemala-
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