Amor salvaje, y osado,
de marcadas aristas,
que mi cuerpo llena
de ardientes chispas,
cuerpo movido de pasiones,
ojos fieros, en llamaradas,
amor que estando templado
es espada certera, y afilada.
Tu cuerpo entero entregado,
cuerpo de mujer en vela,
que siente, ama, y desea,
como si fuera mozuela,
y yo temblando de amor,
como pantano mojado,
dejo toda mi pasión,
en tu cuerpo guardado.
Quema el corazón que ama,
cenizas quedan al amanecer,
de todo el fuego que en vilo,
me regalo esa mujer,
esa mujer, tierna, adorada,
que dejo en mí querer,
la luz de una alborada
en mi nuevo amanecer.
José Prado -Estados Unidos-
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