martes, 4 de junio de 2019

LA COLINA DE LAS CRUCES


Allí estaba ella. La rusita, como le decían en el barrio.
Sus ojos de jade escrutaban el horizonte. Su corazón se alegró al divisarlo.
Una lágrima cual perla marina se deslizó por su mejilla. A medida que se acercaba, la extraña figura iba tomando forma. Había cambiado. Aquellos ojos de mirada serena le traían  recuerdos de su Lituania natal. Permanecían inmunes al paso del tiempo. Era su hermano Andrei.
Eran apenas niños cuando la guerra los separó después de la masacre .Ahora había vuelto a la pequeña aldea. Se sentía feliz. Un dejo de tristeza empañaba su sonrisa.
El recuerdo amargo de aquella verde colina volvía a su mente una y otra vez. Allí donde cientos de cruces eran silente recordatorio de mártires inocentes de eternos enfrentamientos. En ellos nadie vence, todos pierden.
Pensó en sus antepasados viviendo aquel horror.
Debo contarlo, se dijo, para que no suceda nunca más.
Terribles enfrentamientos bélicos allí acontecidos conforman las páginas más negras en la historia del pueblo lituano. Aquellas cruces honran la memoria de los mártires lituanos. Canto de Fe y Esperanza de un mañana pleno de Amor y Paz.

Sonia Analía Sayas -Argentina-
Publicado en Suplemento de Realidades y ficciones 82


No hay comentarios:

Publicar un comentario