Se nos va el tiempo, tan fácil como cae un hoja ante el viento y la tormenta quema los suelos con toda su furia y las huellas tras el pavimento, borrando se van
Sin una canción, de cuerdas oxidadas, de alguna guitarra, de algún recital, un poemario de bello trinar y las aves que existen, a emigrar marcharán, obligadas algunas, cansadas las otras, heridas de triste cantar
pasando los días en las calles vencidas y en las avenidas, mil almas vacías, pronto partirán, como la poesía, sin fe, ni alegría, de triste final
Atrás quedarán Elefantes y Pandas, Osos y Jirafas, Caballos y Vacas en triste realidad, ya todo se extingue y nadie distingue, mitos de verdad.
De un oasis mudo, bajo la batuta de un gobierno corrupto, de un niño desnudo y de un canalla inmundo, que nos gobernará.
Que triste será, un planeta infértil, desértico y muerto, en un despertar horrible, cibernético, imposible, que triste final
Oscar Alonso Bedoya
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