Entre aceras y callejuelas
Te encaminas
En noches taciturnas de luna llena,
Con tus zapatos elegantes,
Tu vestimenta tan febril
Y una copa de cristal.
Los corazones que recuerdas
De las damas inocentes
Sus pechos pronunciados,
Sus bocas necesitadas,
Sus destrezas eróticas.
Sales del bar y en medio de faroles
Das cuenta de que tu alegría ya termina.
En la puerta de tu residencia
Agoniza el dios de tu interior
En garrafas de lágrimas,
Pronunciando sollozos cantos
Desde tus labios secos.
El narciso se convierte en un eco:
Tan amado, tan lleno de placeres en el día,
Tan natural tan triste en la noche
Y la historia se repite entonces.
Omar Iván Garzón Pinto -Colombia-
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