Aprendí tanto en un momento,
que al final se apoderó de mí
la mudez de tanta sabiduría
dominada por la mente.
La mente investiga lo vivo,
lo yacente, lo esquiva y,
al llegar el ocaso desaparece.
Tanto aprendí que me adormeció
la noche tendiendo una mano
al infinito que alfombra mi ceguera.
Juana Campos Cortés
No hay comentarios:
Publicar un comentario