Hoy de luto está España, porque ha muerto
un hombre de raíces muy profundas,
que presidió el Gobierno del País
elegido en sufragio y en las urnas.
El Rey ya pensó en él, porque sabía
que era un hombre de bien, de causas justas,
de fuertes convicciones para unir
en consensos a gentes, sin disputas
o las menos posibles, consiguiendo
arrancar del País la Dictadura
de casi cuarenta años de presiones,
de grandes sacrificios y penurias,
traídas como lastre de una guerra
civil y una posguerra amarga y dura.
Cuando a Franco le llega la hora y muere,
había que salir de la penumbra
inyectándole brillo a nuestra España,
que hacerlo había, sin lugar a dudas,
¡ y he aquí el generador que en marcha a puesto
junto al Rey y unos pocos que se agrupan
y haciendo de rotor y de estator
nace una viva luz que al País alumbra,
con una Democracia deseada
para dejar atrás a tanta hartura
de estar bajo ese yugo militar
atados con sus fuertes ligaduras,
y arrinconar así ríos de penas,
de dolores y angustias mil lagunas,
donde el pueblo se ahogaba diariamente
en el gran socavón de su angostura.
Este hombre quiso hacer muchas más cosas
además de quitarnos la coyunda,
e hizo lo principal junto al Monarca,
se prestaron uno a otro gran ayuda,
la democracia vino gracias a ellos,
este dúo inició su singladura
montados en el barco que era España,
ellos y sus remeros lanzan juntas
las palas de sus remos en el mar
tratando no perder la coyuntura
de que el País tuviese democracia;
¡y sí señor, la tuvo y se consuma!;
y comienza a rodar en tierra firme
por nuestra piel de toro, y con la albura
suficiente para ir viendo el camino
no exento de algún bache y ciertas brumas,
que venía con vientos del pasado
procedentes de vahos de la alta alcurnia
y de otros similares del ayer
que fueron apeados de la burra
y ahora ir andando, mucho les costaba
y tendrían que hacerlo sin escusa.
¿Podéis imaginaos quienes eran
y como valorar su catadura?,
pero cierto y verdad que si tenían
raíces en España muy profundas;
y esto les daba fuerza y poderío
para entrar en el brete sin mesura
al Presidente electo Adolfo Suárez
aun habiendo nacido de las urnas.
Manera de evitarlo, decidió
dimitir de su cargo y se apresura,
a dejar los ramales del País
para que no sufriera rozaduras.
Él amaba a su patria y a sus gentes
y verlas no quería en apreturas;
y al fin lo consiguió y hoy bien merece
¡un “VIVA” excepcional por su bravura!
¡VA NUESTRO ADIÓS, QUERIDO PRESIDENTE,
SE LLEVA LOS HONORES MERECIDOS,
EN ESPAÑA ESTARÁ SIEMPRE PRESENTE…!
Manuel Mejía Sánchez -Ciudad Real-
Publicado en la revista Arena y cal 214
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