Para ti, amiga
Nada escribo porque sea obligación,
nada digo que no te sea sincero,
lo que siento y digo, es de un vago corazón,
y con inmenso cariño, en tu amistad me recreo.
Tu cariño y finezas, amiga del alma mía,
han menguado, ya en varias ocasiones,
el cansancio y sinsabor de las presiones,
y han hecho que de nuevo yo sonría.
Nada tengo de valor para ofrecerte,
solamente mi amistad sin condiciones,
letras suaves, que no puedan ofenderte,
y un gran cariño, en todas mis oraciones.
Amiga mía,
gracias por todos tus logros,
por sonreír, y ser feliz cada día,
por entregarte al Señor en fiel servicio,
y aceptar que renaces cada día.
Del libro "Sendero de prosa, rima y canto" de
Hortencia Aguilar Herrera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario