jueves, 4 de agosto de 2016

BESO


Oye. No le cuentes a nadie,
pero cómo me muero
de ganas de darte un beso.
De encontrarme contigo
a la vuelta de la plaza
y abrazarte tan fuerte
que te quedes conmigo
durmiendo en mi pecho.
Oye. No lo digas,
que no lo sabe nadie,
ni siquiera tus ojos,
que adivino embravecidos de luna,
mirándome de mentiras
mientras te asalta
mi gana de robarte un beso.
No, no le cuentes a nadie,
que no quiero que nadie
muerda tu recuerdo
amarrado en mis ansias,
que no quiero que nadie ensucie
en mi boca tu beso robado,
para que se quede conmigo
cuando el alba llegue.
Que es mío ahora,
que ese beso robado me pertenece
y no he de devolverlo
cuando me llegue la hora.

 VALERIO MÁXIMO

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