Una foto a veces
Vale más que mil palabras.
Allí estaba el buitre
erguido, arrogante,
paciente esperaba.
La niña avanzaba,
pasos vacilantes,
caía, temblaba.
Su cuerpo esquelético
hambre milenaria.
La arena testigo
lloraba, lloraba.
Y, allí estaba el cámara
que con arte bélico
la escena plasmaba
Y la arena triste
Lloraba, lloraba
Rosa Ordóñez -Estepona-
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