Allí estaba, niño, extasiado
oteando el verdeazul oleaje,
su quimera en el horizonte
y sus zapatos mojados.
Para él los mares eran:
borrascosas singladuras,
desmesuradas aventuras,
eran turbulentos presagios,
historias de mil naufragios.
Para él los mares eran:
ver como alejaba el viento
aquellos barcos negreros,
en noches de Luna plena
persiguiendo los surcos,
los desdibujados senderos,
aquel bamboleo marinero
de los viejos balleneros.
Para él los mares eran:
relatos, batallas, venturas,
de traficantes de esclavos,
de intrépidos capitanes
y de piratas truhanes.
Ecos de asaltos osados
de los terribles corsarios,
de arrojados grumetes,
de filibusteros temerarios,
Para él los mares eran:
leyendas de buenos y malos,
de garfios y patas de palo,
tuertos bellacos con loros,
de feroces escaramuzas
por la hermosa prisionera
y de fastuosos tesoros.
Soñaba el mar... muy grande
infinito, fascinante, ahora
timonel a tí te requiero,
sigue, la estela de aquel velero
que soy, capitán de bucaneros
y seré quien aquí mande.
Y allí estaba Él...crecido
con sus doce primaveras,
declamándole a la mar
los sueños que ayer tuviera,
con su disfraz de pirata
y su espada de madera.
Susurrando con voz queda...
“Con diez cañones por banda
viento en popa a toda vela...”
PACO LÁINEZ GARCÍA
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