Desde mi torre de piedra
atisbo esta era hipócrita,
soy una gárgola oscura
grabando sus miserias
con fríos ojos pétreos.
Muestro mi faz de serpiente
con orejas de murciélago,
colmillos ávidos, voraces
y garras de bestia insaciable,
remedos de la historia del hombre
y sus sangrientas conquistas.
Yo corono un castillo de héroes,
con altares de oro y plata,
su pureza engaña y ciega,
botines de invasiones y guerras,
recuerdos de amargas huellas.
Miran mi faz de fiera y se persignan,
yo los observo y lloro de lástima,
porque el monstruo de la codicia
veo, agazapado en su espalda,
con su eterna sonrisa sardónica.
Hombre, alza tu mirada hacia lo alto
mira con atención esta gárgola,
soy la parte negra de tu Alma,
espejo de tu maldad en el mundo .
Soy el clamor del ángel moribundo,
sofocado bajo poderes oscuros,
testigo eterno del complot siniestro,
para confundir la verdad con lo falso.
Soy la Gárgola con alas de piedra,
un testimonio funesto en la Tierra,
el símbolo de la crueldad y soberbia,
una advertencia a la raza humana.
Cecilia Conejeros -Chile-
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