Montañas de libros,
su espera de luz audible,
reposa sabiendo
que la llamada
de unos ojos,
la hará más fuerte.
Su altura voraz,
plagada de sombras
y secretos abiertos de piernas,
proclama a los cuatro vientos
que una montaña desflorada
vivirá su eternidad
en el regazo de tus sueños.
Montañas y montañas
de libros.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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