viernes, 23 de enero de 2015

DULCE OFELIA


LOS espíritus vagando y amparados en las sombras siniestras de la noche
a nada temen, y en carnavales de piruetas danzan tomados de las manos hasta el Alba.
Oh, mi dulce Ofelia: Mi vela a hurtadillas no es una hora en la noche; es la vela de todas las horas toda la noche hasta que el radiar de los Astros pierden oro y el Oriente transparenta al día.

DULCE NOVIA de los ojos tristes, os lo juro: A pesar del sumo detenimiento y calculado ojo; entre los muertos vaporosos no vi tu magnífico pie, llevado, o llevando el rítmico desenfreno.

Cada noche en mí, es fracaso, pero también nutrir esperanzas en la próxima vela.
Es evidente: Hasta no descubrir tu Diamantina figura entre los bailarines fantasmas, no faltaré a mis líricos espionajes.

¡NINFA de los lechos de los ríos! ¡Ofelia!, me tortura una muy espantosa idea: Los muertos, noche a noche ¿bajo un solo Escenario se reúnen? ¿Y si existen muchos Escenarios? ¿Y si no todos los muertos bailan? ¿Si algunos Espíritus maravillosos se dedican a otras artes, y con el verde destellos de los ojos tallan Estrellas de esplendor sibilino, y el gran prodigio, les convierte en inexpugnable Imagen?
¡Oh no! Mi rumboso sueño es macabro delirio.
Y pensando en el hastío…Que en olvido hosco y sombrío pudieras ignorarme y yo perderte. Fundí por siempre el foco de mis sueñas imágenes, cubriendo de negro tiempo mi Epitafio.

Del libro POR TU ESTAMPA de OMÍLCAR CRUZ RESTREPO -Colombia-

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