La tarde es toda un desfilar de sombras
donde el recuerdo agranda las quimeras,
un transitar por el oscuro mar
de seres fantasmales que me habitan.
En ella voy acomodando dudas,
intentando encajar los golpes bajos;
cambiándome de piel como serpiente,
para alejarme así de mis heridas.
Reestructurar mi estancia necesito,
desaprender, dormir, y reinventarme;
cual paciente alquimista, descubrir
el tesoro sin par de la alegría.
Del poemario CLARIDADES Y BRUMAS de
MARÍA PAZ CERREJÓN LÓPEZ -Sevilla-
Publicado en Luz Cultural
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