sábado, 24 de enero de 2015
AMOR ETERNO
Escuchando a Vivaldi,
me quede dormido,
soñé y soñé … que tu
estabas conmigo.
Soñé que tú eras la estrella,
que alumbraba el cielo,
soñé, que tú eras, el lucero,
¡más bello!
Seguí escuchando a Vivaldi,
cuatro estaciones… que
entre violines y pianos,
soñé que tú estabas en mis manos.
Soñé que tú eras mía,
soñé..soñé que tú eras mi alma y mis días.
Y Vivaldi termino,
de su pieza magistral,
que al despertar de mis sueños,
te encontré bajo los luceros del cielo,
y mirándonos a los ojos,
nos juramos, amor eterno.
Jesús I Páez -Venezuela-
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