martes, 6 de enero de 2015

ABORRECER


Sólo el hombre perfecto no aborrece
personas, cosas, actos o lugares,
ni podrá, por sus rasgos ejemplares,
a sí mismo execrar; no lo merece.

Tú y yo solos, y quien se nos parece
en cuanto a imperfección, aunque dispares,
sabremos detestar vicios vulgares
y virtudes de quien nos enfurece.

El aborrecimiento es injusticia
hecha a otro ser humano, es la caricia
otorgada en la punta de un puñal.

Y no reconocemos que la herida
que intentamos causar, es infligida
al mismo tiempo a quien provoca el mal.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-

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