Yo amé a Alejandra en secreto
y Buenos Aires caía
de lado sobre mí,
hundía su filo en mi rostro inquieto.
Juro que la amé,
indiscreto como soy,
no cuerdo,
raro.
Ella inventó el desamparo,
el infierno musical
y yo la amé hasta el final
violento de su “disparo”.
Yo amé a Alejandra,
los dos del brazo,
los dos helados
bajo los bosques pasados de la infancia,
bajo los espejismos del adiós.
Ella tuvo el pelo gris
y una dulce cicatriz en el alma.
Yo la invoco,
sola,
incauta,
bajo el loco cielo huraño de París.
Yo amé a Alejandra.
Ella estaba desviviendo en su orfandad
la furiosa eternidad de su piel.
Ella soñaba
y yo la soñé.
La amaba hasta la sangre.
¡Qué hastío quedar con este vacío
a cuestas!
La amé.
Dios sabe
que no hay olvido que acabe
con su fantasma
tan mío.
RONEL GONZÁLEZ SÁNCHEZ
Seleccionado por Claudio Lahaba
No hay comentarios:
Publicar un comentario