miércoles, 22 de octubre de 2014

AURORA.


Siempre encubierta,
una música alegre,
nos descubría que había vida
tras los gruesos muros
de nuestra celda.
La codicia remataba la faena
y en el ángulo opuesto
la vanidad lloraba,
la pérfida soledad
de los resentidos.
Se fue mi alma volando
y los tétricos mantos
cubrieron nuestros cuerpos
y nuestras esperanzas...,
…, luego desperté...

Julio García del Río

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