Como una gacela de ojos de humo
navegas por un mundo roto.
Los colmillos de la codicia son ciegos
como un viento de marfil estallado.
La ponzoña humana agota y duele
solo eres un pajarillo que el viento mece
entre las garras de tormentas de piedra.
Crees estar sola ante las embestidas
pero entre las manos invisibles y herméticas
siempre habrá unos brazos de ojos tiernos
y desnudos, que saben que no viajas sola.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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