Amapola, dulcísima amapola,
decía una vieja canción
que alguna ver tarareamos
mientras bailábamos muy agarrados.
Amapola, salvaje amapola,
que crece en los caminos
llenándolos de color.
Amapola, roja amapola,
que podría lucir en el pelo
la morena de mi copla.
Amapola, invertida amapola,
que con otras amapolas
bailan una canción equivocada.
Amapola, sencilla amapola,
cuyo perfume suave
adormece mis sentidos.
Amapola, alegre amapola,
que incitas al camino
para que te saque a bailar.
Del libro Los que danzan con el color de
JOSÉ LUIS RUBIO
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