Nada podía hacer con el paisaje.
El día había dispuesto
que lloraría conmigo.
La tristeza se arrastraba
intentando entrar por mis ventanas.
Quedaba dejarla pasar.
Solo así podría matarla.
Asesinar conscientemente los recuerdos
y lo que no fue
para no caer en el suicidio.
Día de ritual:
entierro, memorias del pasado
y del futuro bajo el peral
para que caigan como lágrimas de rocío.
Patricia Furlong
Publicado en Rick´s café
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