3131
Soy el amigo que, al hablarte, toca
las heridas del alma, y las suaviza;
el arroyo vital que desemboca
en tu aridez de sábulo y ceniza;
quien frente a tus dilemas se hace roca,
y de cara al desorden te organiza.
Soy tu báculo y cántaro, en camino
a doquiera te impulse tu destino.
3132
Cuando el fuego interior pierda pujanza,
extinguiéndose al fin, te necesito.
Será invierno en mi entorno, y la esperanza
tendrá el aspecto del clavel marchito.
Al mirar al ayer con añoranza,
quiero sentir el golpe de tu grito,
rugiéndome: Levántate y camina,
y arda el fuego que abrasa e ilumina.
3133
Los caminos me aburren, son trazados,
de inicio a conclusión, hacia una meta
fija y trivial a la que nunca opté.
Mis senderos son nuevos, no pisados
de extraño o vagabundo, y por su quieta,
solitaria belleza va mi pie.
Es la forma de andar solo, conmigo,
ruta y meta en mí mismo, sin testigo.
3134
Me soñaba de lejos; la soñaba
desde mi melancólico aislamiento.
Qué solitarias, lúbricas vertientes
en afán de intercambio; agonizaba
intentando forjar acercamiento
con proyectos de puentes.
Mas eran humo tenue de utopías.
Y pasaban las horas, y los días…
3135
Obrar de acuerdo a lógica, ejerciendo
el poder de la mente, es mi intención.
mas se me rompe el cántaro, y me extiendo
dejándome llevar por la pasión.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
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