lunes, 7 de abril de 2014

LÁMPARA


Superflua casi, eléctrica, elegante,
mas ya no imprescindible requisito
de trabajo de monje o erudito,
sobre rústica mesa, titilante.

Tu antepasada, trémula, humeante,
agobiada de sombras, gestó el grito
de la sabiduría, y quedó escrito
cuanto nos ha impelido hacia delante.

Más que en luz, en penumbra, nos legaron,
sabios y estetas la obra que engendraron
sus mentes a temblores de su llama.

Mas tú, que hoy a mi lado, vanguardista,
serás mañana arcaica, ¿qué conquista,
qué logro llevará tu monograma?

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
 

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