Al final somos solo una huella,
aferrados a la vida
con uñas y carne
para terminar siendo solo eso, una huella…
Desaparecer en una mañana liviana,
con viento brioso y nubes blancas,
sol luciendo entre sus espacios,
las estrellas dormidas y la luna callada.
Como tela de araña
pendemos de un hilo o hilacha,
dejamos de ser barrenderos
nuestro camino ya no necesita escoba que barra.
Los ojos en el regazo de sus cuencas se relajan,
el pensamiento se serena
y se acopla a la mañana,
el corazón se expande lleno de amor incurable.
…El cementerio en calma nos llama,
viento ventoso nos abraza
y en su regazo emprendemos viaje
del que nunca se vuelve ni se acaba…
LOLA WIZNER
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