lunes, 7 de abril de 2014
INDEPENDIENTE
Independiente. Curiosa palabra que más de uno utiliza para justificar sus actitudes y darles un aire de coherencia y sentido. Ser independiente, para esta clase de personas, significa no tener ningún tipo de carné, ni pertenecer a ningún sindicato o partido, ni ser defensor de una determinada ideología. Ser neutro, en definitiva.
En esta sociedad amorfa y borreguil en la que cada vez estamos más inmersos, ser “independiente” es la aspiración de la gran mayoría, pero confunden esa independencia con la monotonía, la carencia de ideas propias o el seguidísimo a rajatabla del ocupante del poder en cada momento. No es una generalización, por supuesto, pero es curioso que muchas veces es precisamente ese tipo de personas que cambian de chaqueta como quien cambia de calzoncillos, quien acusa a los que defienden determinadas ideas de no ser “independientes”, de seguir consignas de partidos o sindicatos, o cualesquiera otras organizaciones.
Hay que abogar por una “dependencia” militante. Es decir, que no es más honrado o decente aquel o aquella que van por libre que los que se han señalado de alguna forma militando, participando o, simplemente, afirmando públicamente su ideología o sus convicciones. Se puede pertenecer a cualquier organización y tener un espíritu crítico, feroz y constructivo, coherente y formador. Y se puede ser “independiente” y ser cómplice del engaño de Estado, de la corrupción y de otras mil barbaridades.
Francisco J. Segovia -Granada-
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario