Suma y resta sentado en la vereda. Su mujer lo mira desde adentro, mientras abre la ventana y se refresca. La tarde color de berenjena se expande ante sus ojos. Las miradas se cruzan en el aire. Las palabras circulan entre ellos y al final se amontonan en la entrada… Es preciso reordenar el matrimonio. Pasar el plumero por sus hombros y guardarlo después en el ropero. Allí donde conviven las plumas con las telas, que el tiempo transforma en telarañas.
Horacio Laitano -Argentina-
Publicado en la revista Con voz propia
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