(A Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento)
¡Cuéntame un verso abuelo!
Desde la luna, desde el olivo,
desde el fusil herido.
¡Regálame un verso abuelo!
-Tendrás que ayudarme niña,
ya mis racimos-huesos,
cerraron la médula del canto.
Que es mucho tiempo yaciendo.
Que es mucho tiempo callado.
Libé en tu nana, amarga boca.
Negra aceituna, libé en tu nana.
*En la cuna del hambre,
mi niño estaba*.
Qué negra cuna, qué triste madre.
Amarga boca, boca sin aire.
Libé en tu nana,
amarga boca.
Negra aceituna,
libé en tu nana.
Hoy te vengo a dejar esta rosa
de letras y llantos amarillos,
junto al gris metal de su seso,
que cumpliría cien años,
si el viento de la vida
hubiese sido tu aliado.
Cien cipreses se perdieron
entre olivares blancos.
Cien cipreses, cien,
a uno por año.
* Versos del poema "Nanas de la cebolla" de Miguel Hernández.
Manuela Bodas Puente -Veguellina de Órbigo-
Publicado en la revista Aldaba 13
No hay comentarios:
Publicar un comentario