El artista colocó
el ramo en el recipiente,
ese jarro, que silente
a las lilas acogió.
El pincel que las pintó
puso su amor y su empeño;
y durante su pergeño
jugaba con los colores,
con las hojas y las flores
delante de la ventana,
era una hermosa mañana
de fluorescentes albores…
Manuel V. Mejía Sánchez-Cambronero. España
Publicado en la revista Oriflama 21
No hay comentarios:
Publicar un comentario