martes, 12 de febrero de 2013

EL PLAN CÓNDOR SEPULTANDO HERMANOS


Tras huir para salvar su vida, tras vivir décadas en los helados parajes del exilio; hoy la paz periodista entierra la confianza. Bolívar se siente utilizado, incómodo en iconografías que son parapeto a convenios comerciales y militares con los Santanderes más carniceros. Los verdugos ríen como hienas sobre el cadáver de la confianza y alzan triunfantes su llave desmovilizadora: “el hombre es un lobo para el hombre”. Mientras trasladan a la paz periodista en esos vuelos sórdidos que llevan los trofeos de cacería humana al aparato de moler vidas, en la calle solidaria alzan su voz algunos ciudadanos de la dignidad humana; pero los medios mienten, y son muchos los que callan. Miles de justificadores de lo injustificable hilvanan mentiras con agujas de ceguera. Muchos de los que parecían hermanos, que dicen enarbolar la defensa de la vida, de la humanidad, de la solidaridad, hoy se esmeran en ahogar los gritos solidarios, en obviar los mínimos tratados humanitarios, en pisotear el derecho de asilo y en apedrear la ética con acusaciones inquisidoras: curiosa y terrible locura, incoherencia que arde. Las llaves de la esperanza parecen derretirse.

Luego es apresado un cantor enfermo, un artista que subió a las montañas tras sufrir persecución, y que hoy ya viejo busca asilo en el país hermano [12]. Hilos muy finos sostienen aún la esperanza. Pero lo encarcelan ilegalmente y le otorgan el privilegio al régimen persecutor de que viole los plazos legales una y otra vez… tiembla la pobre esperanza. Los poetas alzan sus voces de protesta recordando a Víctor Jara; pero las hordas de persecutores se quieren llevar al poeta a sus cárceles-tortura. El Plan Cóndor de los hombres de la voz de caucho quiere envolver en infamias a unos y otros. La dignidad tiene una oportunidad para hacer oír su voz contra complicidades abyectas.

Azalea Robles
Publicado en la revista Movimiento Internacional de Escritoras

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