Encendí una fogata
en mis noches de luna
para llamar a los huéspedes
como hacen las prostitutas
en la orilla de ciertas carreteras,
pero nadie se detuvo a mirar
y mi fogata se apagó.
Del libro La Tierra Santa de
Alda Merini -Italia-
Publicado en la revista Escritoras Unidas y Compañía
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