lunes, 11 de junio de 2012

ENÓE


y enseguida anochece.
S. Quasimodo


Qué grande se siente la casa
y el silencio de la mecedora
atormenta los oídos
Ese vacío en la cocina
donde los platos olvidaron sus ruidos

Qué espesa la voz cosida de los cuartos
la ropa colgada que nunca más sabrá de tu cuerpo
la desmemoria arrinconada de los zapatos
que te llevaron por nuestras vidas

Qué sola se siente la casa.

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