lunes, 11 de junio de 2012

LLEGÓ LA PÓLVORA


“Intuyo que una hoguera tan perfecta
nunca nadie podría ya encenderme.”
(Carmen Conde) 

Se me incendió la vida; la que fuera
cíclica sucesión de años perdidos
con pálidos destellos, extinguidos
al soplo de la brisa tempranera.

Pero llegó la pólvora; ella era
blanda y voraz, fogatas y estallidos,
y se abrazó a mi leño, y mis sentidos
sobrepasaron su última frontera.

Trabado en ella no extendí la vista
más allá de su entorno; mi conquista
se unció a mi rendición; mutuo proyecto.

Si al fin batido por los avatares
de tiempo, circunstancias o lugares,
no por eso dejó de ser perfecto.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-

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