viernes, 27 de mayo de 2016

CRECER


Cuando ya nada tiemble
ni cerrar puertas siquiera pueda,
cuando con estiércol lavemos
la ponzoña del deseo,
cuando la barba se me llene de blanco
y ni palidezcamos de alcohol y miedo,
entonces,
seré niño.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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