miércoles, 20 de abril de 2016

VENERACIÓN A ANTONINA RODRIGO


Un ronroneo sublevó mi silencio
sin intuir la admiración que me esperaba,
no intuía estar en el cielo o en el limbo
en mí algo había que algo me perpetraba
Todo el orbe dialogaba y yo nada escuchaba
llegué a conocer Antonina Rodrigo,
iba orando de Lorca la que ama mi alma
con vocablo sosegado de amor digno
Al núcleo de la mesa ella se hallaba
y dos damas un hombre y la teniente alcalde,
de un público que percibían sus palabras
su comparecencia lo más inolvidable
Luz de providencia con un talle abanderado
con una sapiencia incalculable,
el asta con bandera de republicano
rosada su cara parece inarrugable
Su mirada tierna y de afable sonrisa
le despunta sus encantos por sus pomos,
su belleza de antaño aún la conserva
pelo negro piel blanca y de pomos rosados
De estirpe andaluz y su ciudad Granada
le guía el duende de poetas y de escritores,
sus ojos vislumbrase al ver su bella Alhambra
hoy en Barcelona promedia sus amores
Aún conserva su portentosa elegancia
parece no pasar los años por ella,
su cara conserva juventud y fragancia
sus letras lúcidas brillan como estrellas
Se apoya sobre un bastón negro de olivo
su espalda erguida como van las reinas,
su pañuelo blanco en el cuello ofrece alivio
negro el vestir es de esperanza sufridora
Su voz férrea tenue clara como el agua
a toda audiencia deja en sus embelesos,
habla y sonríe con corazón desde su alma
deja en sus palabras puntillas y flecos
Su mirada porta estelas del recuerdo
evoca en su frente la mujer luchadora,
sal de llanto que les llevó a los quebrantos
valía oculta de mujer trabajadora
De republicana es su carne y sus huesos
la riqueza de su frente es dejar beber,
cuando sus huesos divulguen por los suelos
los ojos de mi alma te tornaran a ver
Las perlas se hallan en raíz de los mares
y en la tierra vergeles de sus letras,
naufragarán por los siete mares azules
sobre la luz de plata de las estrellas

LOS OJOS DE MI ALMA

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