Espesa niebla que casi oculta
el mítico castillo de Hércules.
Su silueta al fondo se presiente
zafándose de la niebla que quiere
devorarlo con sus dientes húmedos.
Espesa niebla que domina
con sus grises dedos todo el entorno
ocultando a los ojos vidriosos
un mar de espuma blanca.
Espesa niebla que espera
que no salga el sol para seguir
escondiendo la belleza de un mar
de plata donde los peces
se aman todos los atardeceres.
Espesa niebla que sabe
que hoy ha vencido al sol
que no aparecerá en el horizonte
ni calentará los viejos muros
del castillo del héroe legendario.
JOSÉ LUIS RUBIO
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