martes, 19 de abril de 2016

EL EDREDÓN DE TU TERNURA


En los días que te siento más cerca
la delicadeza de tus gestos
me sigue asombrando como la primera vez,
tu ternura me envuelve
y me dejo cubrir por ella
como el suave edredón que ahuyenta
el frío del invierno
con su sola presencia,
porque así eres tú,
cálida y tierna,
inalterablemente hermosa,
capaz de trastocar las estaciones
sin que nada lo impida
ni siquiera la helada, la lluvia
o el paso de los astros,
porque de ti nace ese calor vital
que me viste por dentro,
que me reconforta de la escarcha de los días,
que espanta los lobos y la nieve
en esas jornadas,
momentos en los que eres más maga
que nunca,
en los que la luz heredada de las diosas
te iluminan la cara
con brillo de verano,
me gustaría
volver a ser niño
y hombre al mismo tiempo,
para quedarme hecho un ovillo
y pasar la tarde en tu regazo
como quien ha llegado,
tras un largo viaje,
por fin a su destino.

Del libro Jardín y laberinto de RAFAEL ÁVILA -Melilla-
Publicado en Luz Cultural

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